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Una muerte natural en Jaarenhäff

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26 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Vie Abr 06, 2018 11:42 am

"Un dardo, ¿podría ser una cerbatana?, eso podría reducir aún más el círculo"

-Esperen... no es una daga... es un dardo, ¿saben ustedes lo que es una cerbatana?, ¿conocen a alguien que pudiera venderlo ya sea para algún tipo de caza o algo?, ¿usan este tipo de objetos en esta aldea?, ¿quién es aquí la persona más cercana que vende artículos de caza?

"Para un veneno de este calibre no se molestaron en ocultar el cadáver, querían que se pensase en una muerte natural. Piensa Traidora, ¿quien se beneficia de esto?"

-Esperen, ¿hoy había una misa especial verdad?, en memoria del padre Arsenio, e iba a venir alguien más, ¿verdad?
-El padre Cipriano viene desde lejos a dar la misa y ser el nuevo párroco.
-¿Le conocéis?
-Pues...

Kristal sonrió para sus adentros por primera vez, ya había una pista.

"Si no es él lo será su orden o institución, ellos podrían pagar los servicios de una de mis hermanas, las evidencias son claras. ¿Demasiado quizás?, ya veremos, pero el velo ya se va desgarrando"

No hubo mucho más que se pudiera hacer, el tiempo apremiaba y tenían que llevar el cuerpo a la ceremonia, Kristal no se entrometió más mientras les dejó hacer sus obligaciones, Julien ofreció a la muchacha de baja estatura que fuera con ellos al menos para mantener las apariencias y presentarse en el pueblo. No era mala idea pero este no era el día de presentarse ante Jaarenhäff, sus habitantes lloraban la muerte de su párroco. Además, Kristal tenía unas vistas estupendas desde la ventana que daba a la plaza de la ciudad, oculta en las espesas sombras que huían de la luz de la mañana ella se colocó la capucha y se fundía con ellas, como si perteneciera más al reino de la oscuridad que al de los hombres.

Al poco rato aparecieron los primeros creyentes aún conmocionados con el suceso, y de entre ellos destacaban dos figuras, el párroco y su matón.

"Hende aquí, los lobos disfrazados de ovejas, el marionetista y su protector, han venido a expoliar un cadáver que aún no ha terminado de enfriarse"

Uriha se mostraba alerta, miró a todas partes y durante unos instantes sus ojos se cruzaron junto con la sombra que habitaba en la ventana

"Ohh... ¿me ves acaso?, ¿eres capaz de distinguir las tinieblas, halla dónde moro?, ¿estás segura de que quieres mirar directamente a las sombras?, pues aquí soy el huésped y tu eres el intruso, hay demasiado que el ojo no puede ver en su incesante intento de mirar donde no debería. Y esa, esa soy yo"

Uriha volvió a mirar a la ventana pero ya no había nadie.

Una sombra andaba por la oscuridad de las calles, silente, tranquila, que se acercaba a una casa alejada de la plaza de la ciudad.

"Voy a ver como está mi familia"

La araña siguió moviéndose refugiada en las pocas sombras que se atrevían a cobijarla mientras la fina lluvia atenuaba sus pasos.

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27 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Vie Abr 06, 2018 11:42 am

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28 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Dom Abr 08, 2018 5:26 pm

En el altar y con voz profunda y clara, el padre Cipriano, comenzó la misa con un Ave María:

- Ave María, gratia plena, Dominus tecum, benedicta tu in muliéribus, et benedictus fructus ventris tui Iesus. Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus, nunc et in ora mortis nostrae. Amen.

- Amen –Repitió la iglesia entera al unísono.

Así dio comienzo la misa por el fallecimiento del padre Arsenio.

Cipriano había elegido pasajes muy apropiados, se notaba la seriedad con la que afrontaba la tarea pues era una elección muy acertada y estudiada.

La misa transcurrió en total calma y plenitud e instantes después de finalizar, la procesión volvió a formarse, debían llevar ahora el ataúd al cementerio en silencio y respeto. Uriha iba a la diestra, un paso atrasada, de su protegido.

Mientras se disponían a entrar al cementerio y dar el último adiós al padre Arsenio todo el pueblo se encontraba en las calles del cementerio, esperando oír el último adiós.

El cementerio se encontraba al oeste del pueblo al igual que la iglesia, solo que el cementerio fue construido a unos tres minutos de travesía más al oeste aún que la iglesia. Tenía la mayoría de los nichos marcados por cruces de madera o tablones y, de vez en cuando, alguna lápida de piedra pero no era habitual. Los caminos eran estrechos y la distribución del cementerio distaba mucho de ser ordenada.

Algunas mujeres mayores se limpiaban las lágrimas lamentando la pérdida, era normal escuchar cuchicheos como:

- Era tan joven –comentaban a pesar de tener al menos 60 años.

- Que dios lo acoja como el ángel que era.

- No somos nadie –decía una mujer bastante joven con dolor en la voz.

- A todos nos llega la hora… de eso no hay duda –comentaba un hombre mayor.

- Descanse en paz padre… -Decían a la par una pareja de jóvenes casados.
Aquello era conmovedor para todos, pero sobre todo para Uriha. La euforia que podía llegar a sentir ante tal muestra de respeto y fe, más allá de los muros de su monasterio, estaba siendo sobrecogedora.



Desde luego aquel cura tenía una buena escolta.

Una mujer alta como pocas has visto y con aspecto bastante corpulento, portando un escudo y una lanza a su espalda y una espada en su cintura, con una armadura de anillas encima de un jubón que portaba la santa cruz.

No, definitivamente no le caían muy bien los religiosos… Y después de su último contacto en aquel cruce de caminos menos aun.

Kristal observó la escena de la plaza  desde las sombras, como la experta que era, analizó rápidamente la situación mezclada entre la multitud.

Las cosas comenzaban a encajar…

Se sentía aliviada de que solo fuese esa mujer la escolta pues ella conocía muy bien formas, que seguramente la escolta desconocía, de matar sin dejar lugar a error a aquel cura tan sonriente.

Ahora debía prepararse y lo primero era su ¨familia¨.

Avanzó con pasos rápidos por aquellas calles ahora vacías, parecía que todo el pueblo ya había llegado a la plaza. Desde luego daba esa impresión pues habría un millar de personas en aquel lugar.

Llegó sin inconvenientes a la casa de Paolo, subió los cuatro escalones de madera que como siempre eran de todo menos silenciosos, y abrió la puerta.

Encontró la sala de estar y allí tumbada estaba Cassia con aspecto algo cansado, pero desde luego mejor, y a Melissa a su lado tratando de animarla. Ambas se giraron hacia la puerta cuando Kristal entró:

- ¿Cómo estás? –dijo bastante más seria de lo habitual a Cassia.

- Yo… estoy bien –musitó forzando una sonrisa- Paolo dejó un poco de sopa hecha, podemos calentarla si quieres… -entonces Kristal la interrumpió.

- No te preocupes, no tengo hambre –parecía ausente y ellas lo notaban, tenía mucho en mente y un peligro potencial en el pueblo- Además –Dijo sacando una media sonrisa- Os he conseguido el alojamiento que nos prometieron –Una sonrisa brotó de los labios de las hermanas.

- ¿De verdad? –dijo Cassia abriendo los ojos mientras Melissa parecía que iba a explotar conteniendo la ilusión, a lo que Kristal asintió.

- ¡Te vas a poner bien! –grito Melissa mientras abrazaba a Cassia con mucha euforia, la cual tosió un poco.

- ¡Eh! –la riño con ternura Kristal- No aplastes a tu hermana.

Entonces las tres rieron unos instantes, necesitaba reírse así liberaba tensiones y aquellas hermanas solían ser alegres y vivarachas lo cual la llenaba.

- ¿Dónde está Annabel? –Preguntó Kristal a ver que no estaba.

- Fue a la plaza con los demás –dijo Cassia mientras se incorporaba sonriente- Tenía que acompañar a su padre en la misa… -Tosió levemente- son muy religiosos de tal palo…

- Tal astilla –concluyó Kristal sin darle más importancia- Venga coged vuestras cosas, nos vamos a casa de Julien.

Y así fue, recogieron las cosas sin mucha prisa pero sin pausa y en escasos cinco minutos salieron por la puerta.

No había porqué cerrar la puerta en una comunidad como aquella, no conocían la pillería ni los allanamientos y eso era algo que Kristal envidiaba. Aquella zona era pantanosa, húmeda y desagradable, llena de insectos y ranas asquerosas y sin apenas nada comestible ni una puñetera taberna decente pero… Era un lugar donde parecía haber aún bondad en el corazón de las personas que conseguían vivir tras el fruto de un esfuerzo bien recompensado.



Uriha intentó centrar su atención un momento sobre los asistentes, las personas que habían llevado el ataúd eran diferentes a las que lo portaron desde la plaza, aquel hombre que parecía ser la autoridad estaba allí al lado suyo y del padre Cipriano mientras las personas comenzaban a dispersarse.

La misa había concluido y tanto Cipriano como aquel hombre conversaban mientras andaban en dirección a la puerta del cementerio, al lado de Paolo había una muchacha de no más doce años con un pelo oscuro precioso:
Aspecto de Paolo:

Aspecto Annabel:

- Mi nombre es Paolo soy el alcalde de Jaarenhäff y esta es mi amada hija Annabel –dijo respetuosamente-

- Es un placer conocerles –dijo la joven haciendo una inclinación de cabeza, su voz era dulce e infantil.

- Anda cielo mío, ¿Por qué no vas a jugar con tus amigos? Debo hablar con ellos de cosas importantes.

- Si papá, que pasen un buen dia espero que disfruten mucho de nuestro pueblo, hasta luego –la muchacha era alegre y animada y desde luego un encanto y se alejó con un grupo de niños de otros padres que salían de allí.

- Angelito –Dijo con ternura Cipriano.

- Siento no haberme presentado antes pero la situación… -entonces Cipriano le interrumpió

- No es nada hijo mío comprendo que no era momento de presentaciones, yo soy el padre Cipriano y ella es Uriha, mi protectora.

- ¿protectora? –Pregunto despacio y desconfiado Paolo.

- Así es, el abad la manda para ayudarme a que mi labor se desarrolle sin complicaciones –dijo con altivez.

- Pe…pero… -Paolo parecía confuso- ¿Cómo conoce el Abad la situación? –Miró a todas partes retrasando el paso- No debemos hablar aquí, le llevaré a un lugar más… íntimo. –Dijo con cierto aire de secretismo.
Entonces Cipriano adopto una cara de confusión también:

- ¿A qué se refiere?

- Bueno verá hay… hay algo que deben saber acompáñenme…
Uriha no comprendía nada y el mismo rostro se mostraba en la cara de Cipriano, pero ambos acompañaron al alcalde por las calles, ahora muy transitadas, del pueblo.



Kristal, Cassia y Melissa llegaron a la puerta de la casa de Julien. Las calles estaban plagadas de personas volviendo a sus hogares comentando diferentes temas, todos ellos sobre dios, la muerte de Arsenio y la gran misa que había recibido. Apenas se fijaban en las tres chicas que avanzaban a paso rápido por las calles, todos parecían ir a lo suyo y como mucho caía alguna mirada perdida sin interés.

Kristal, Cassia y Melissa llegaron a la puerta de la casa de Julien. Kristal se adelantó y puso la oreja en la puerta…

Nada.

Era seguro, en apariencia al menos. Indicó a las chicas que se acercasen y así lo hicieron.

Una vez dentro, en la sala que hacía las funciones de barbería, Kristal iba revisando con detalle todo varias veces. Todo parecía estar igual que antes así que se acercó a la siguiente puerta aquella que daba a la sala de secado de plantas, donde estaba la puerta que daba al primer piso, pegó la oreja nuevamente.

Nada, ni un alma.

Entonces usó la llave pues esa era la puerta que tenía cerradura y accedió a la sala de secado, todo seguía exactamente igual e indico a las chicas que pasasen.

Cassia tosió levemente mientras Melissa miraba con curiosidad la sala, Kristal comprobó nuevamente la puerta, esta vez la que daba a la escalera para subir a la casa.

Ni un ruido.

Entonces pasaron y subieron la escalera dando lugar a la primera planta del edificio.

La casa tenía una decoración sencilla con un suelo de tablas al igual que la planta baja, algunos cuadros tejidos con enea y de forma curiosa había algo que reinaba en toda la casa. Un orden meticuloso.

Si bien Julien era joven parecía ser muy maduro y responsable y eso también se reflejaba en su hogar.

La cocina ordenada y limpia, tenía una letrina limpia y tres habitaciones, dos de ellas de invitados pues se notaban en desuso, y una sala que hacía las veces de estudio y biblioteca con varias estanterías pequeñas repletas de libros y una mesa de madera vieja y ordenada con varios documentos apilados.

Comenzaron a acomodarse en las habitaciones de invitados cuando, de pronto, sonó la puerta de la planta baja.

Kristal se puso en tensión instantáneamente e hizo un gesto a Cassia y Melissa de que no se movieran.

Entonces se arrodilló lentamente y puso la oreja en las tablas del suelo.



Las calles estaban embarradas y empezaba a notarlo en las juntas de sus perneras, tendría que dedicar al menos dos horas a limpiar su armadura cuando pudiesen descansar. El recorrido no fue demasiado largo hasta llegar a la fachada de una casa de dos plantas con el típico cartel de barbero y médico, que colindaba pared con pared, con las demás casa de aquella céntrica zona del pueblo.

- Es aquí - Indicó Paolo mientras abría la puerta- Adelante.
Y ambos pasaron siendo el último en entrar Paolo, el cual miraba por uno de los amarillentos cristales de las ventanas que daban a la fachada con desconfianza.

- ¿Qué sucede? –Preguntó impaciente Uriha.

- ¿Cómo se ha enterado su abad del asesinato? –preguntó Paolo con cara de preocupación.

- ¿Asesinato? –Cipriano parecía extrañado.

- Si verán… he contratado a alguien para investigarlo pero… pero no hemos sabido nada hasta ahora… la… la muerte del padre Arsenio no parece tan natural como… como hemos hecho saber y…

Comenzó a contar la historia.



¨¿Este hombre quiere morir o qué coño le pasa?¨

Kristal estaba escuchando bastante clara la conversación entre los tablones, era la voz de Paolo.

¨¿A quién cojones le está contando la historia?¨

El corazón de Kristal comenzaba a acelerarse, algo no iba bien.



- Y tras investigar en el cuerpo… ella encontró signos de envenenamiento y…

- Espere un momento, ¿Ella? –Preguntó Uriha

- Si es una mujer, se llama Kristal y… bueno en cualquier momento vendrá aquí a alojarse y podrá explicaros ella mejor, siéntense si quieren y esperemos a que llegue

(Se considera que el personaje Uriha está al tanto de todo lo que sabe Paolo sobre lo ocurrido en el hilo general y puede preguntar o sacar sus conclusiones, Kristal está en el piso de arriba y no ha sido descubierta)

¿Qué hacéis?

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29 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Mar Abr 10, 2018 12:03 am

"Supongo que era de esperar, al fin y al cabo como no iba a contarlo al nuevo párroco. Eres un buen hombre Paolo, pero tu honestidad y falta de miras hace que lo que te quede de vida se acorte exponencialmente"

La muchacha pensaba a toda velocidad mientras se le ocurría una idea tras otra y a la vez las iba descartando. Cassia y Melissa estaban con ellas en la misma habitación sin decir palabra, tras unos momentos respirando profundamente supo lo que tenía que hacer. Improvisar.

Abrió la puerta lenta y sonoramente y les dijo a las dos muchachas:

-Avisadme si necesitáis algo, ¿vale?

Cerró la puerta igual de sonoro que como la abrió y empezó a andar por los tablones de madera como lo haría cualquier otra persona, lo que para ella se traducía en un ruído diábolico. A los pocos pasos los encontró a esas tres personas, el alcalde, el nuevo párroco y un guardaespaldas.

"No espera, ¿no es un hombre?, tiene cara de mujer y cuerpo de toro. Abel santo, he visto pocos soldados más grandes que ese armario empotrado"

El rostro de Kristal, no obstante, no se dejó llevar por la sorpresa de ver al muchacho embutido en el faldón de anillas, si no que mantenía una fingida actitud de semisorpresa y miedo por encontrarse a todos ellos:

-¿Quiénes son ustedes y qué están haciendo en la casa?, la puerta estaba cerrada por una razón -decía Kristal con un tono inquisitivo, cuando miró al alcalde se quedo mirándole un rato hasta que su rostro se suavizó y dijo- oh espere, me acuerdo de usted. Muchísimas gracias de nuevo por habernos dejado hospedarnos en su hogar anoche, no sé que hubiéramos hecho mi familia y yo sin ese acto de infinita bondad.

"Hubiera preferido no tener que mencionar nada del alcalde y que directamente vinimos aquí. Pero Annabel podría escaparse de la lengua la noche que estuvimos ahí, y no hay nada peor que la palabra de un niño"

-¿Han venido a ver a mi primo?, desgraciadamente no está aquí, ha tenido la hospitalidad de acogernos en su casa ya que es la única familia que nos queda tras la viudedad de mi hermana. Esperen.

Me muevo con pasos torpes a propósito para no ser delatado por la guerrera y abro una puerta mientras digo:

-Venid venid.

Cogidas de la mano volvemos al salón y les digo:

-Esta es mi familia, mi hermana Marisa y su hija Angelica. Vinimos ayer de madrugada desde lejos con la esperanza de que nuestro lejano pariente pudiera hacer algo por nosotras. Diles hola pequeña -digo mientras beso la frente de Melissa.
-Hola -dice la muchacha con un pequeño tono asustada
-No te asustes pequeña, son siervos de Dios.

La muchacha sonríe para sus adentros, es imposible ahora que crean a Paolo y la coartada de Kristal se mantiene intacta. Pero ella aún no había terminado de rematar la jugada:

-Perdonen estas vestimentas oscuras mas era necesario para eludir bandidos, tres muchachas solas viajando por los caminos puede ser algo muy peligroso. Un momento... usted debe de ser el nuevo párroco, hasta nosotras hemos oído de su llegada. Mis más sinceras condolencias y también lamentamos no haber podido ir a la misa, pero mi hermana se siente indispuesta aquejada de una extraña enfermedad y solo nos tenemos a nosotras, además no hubiera estado bien ir a la misa como una extraña. Lo siento, miren mis modales, ¿hay algo que necesiten?, ¿quizás un té?, la verdad es que no tengo ni idea si mi primo tiene té pero seguro que algo podré prepararles -decía Kristal con una pequeña sonrisa

Si no quieren nada Kristal despachará a Cassia y Melissa de vuelta a la habitación. Si quieren algo le pedirá ayuda a Melissa, quien se irá luego a cuidar de su hermana. La muchacha del traje oscuro vuelve a la carga:

-Creo que se merece una presentación formal, soy Kristal, encantada. Me parece que querían ustedes hablar conmigo, ¿no es así?

Kristal respira profundamente mientras pone orden a sus pensamiento y dice:

-Tengo ciertas... habilidades, en Torda trabajaba en una bótica y tengo algunos conocimientos muy básicos de ungüentos y cataplasmas, también sé leer y hacíamos en la tienda tallas de madera, además me he ganado algunos años allí y allá como una artista callejera haciendo malabares, la verdad es que sé un poco de todo y al señor Paolo creyó útil mis servicios por lo que me contrató para ver si veía algo fuera inusual en la muerte del señor Arsenio. Como siempre he sido buena mirando los tipos de rastros, huellas y todo tipo de señales en la tierra para ayudarme a encontrar las hierbas que podría necesitar para diferentes tipos de cataplasmas lo primero que hice fue ir al lugar del fallecimiento. No obstante, aunque no sea precisamente una experta no halle nada más allá de lo normal, además casi todo había sido borrado por la lluvia. A la mañana siguiente fuimos a casa de Julien para ver el cuerpo del fallecido. La verdad es que al principió pensé en la posibilidad de un envenenamiento, pero la lengua no tenía decoloración, el cuerpo tampoco había sufrido de ningún síntoma claro y por lo que dijo el doctor Julien, el... Rigor Mortis, eso era, había muerto con su rostro paralizado por el ataque al corazón, por lo que no quedaba más remedio que señalar lo evidente. Tampoco es que sepa demasiado de envenenamientos pero ni ninguno que yo haya podido conocer podría causar algún tipo de ataque al corazón ni Julien tampoco creía que podría ser nada más que un simple fallecimiento natural. No obstante... me temo mucho decir que el señor Paolo... no estaba del todo contento con nuestro análisis, creo que la posibilidad del envenenamiento le carcomió por dentro porque él aseguraba decir que aunque no conociera exactamente el tipo de veneno no descartaba la posibilidad de que hubiese sido, efectivamente, envenenado, pero, tanto ni yo ni Julien hemos visto nada más que lo que era evidente, y es que hay un plan para todos nosotros para con Dios y sencillamente al señor Arsenio le había llegado su hora.

-Jamás podré agradecerle lo suficiente por haber hospedado a mi familia y a mí con usted pero, de verdad, le imploro desde lo más profundo de mi alma que se olvide de todo eso, lo que le sucedió al señor Arsenio ha sido simplemente parte del gran plan que tiene Dios con todos nosotros, ¿me oye?, shhh... tan solo, déjeme abrazarle.

Le abrazo y coloco mi cabeza en el lado contrario a donde están sentados los demás mientras le susurro a la oreja:

-Vas a conseguir que nos maten

Termino el largo abrazo mientras le miro con delicadeza y le digo:

-¿Se encuentra usted mejor señor?, ¿está bien?

Se vuelve a sentar una vez ha abrazado con dulzura al señor Paolo para finalizar:

-Yo... no quería mentir a nadie, pero tienen que entenderme, somos tres mujeres sin un hogar, sin comida y lo hemos perdido todo. Queremos tener un nuevo comienzo aquí y además la pobre Marisa está enferma, esta es mi familia y necesito cuidarlas, así que entre el señor Paolo y yo para que mi estancia aquí fuera lo más inalterada posible pensamos que sería lo mejor decir que era un pariente lejano de Julien y quedarnos en su hogar hasta que podamos tener uno propio, les ayudaré en todo lo que ustedes necesiten, pero, no sé muy bien que más pueden pedirme de mí, solo espero que entiendan el punto de mi desesperación y de mi necesidad de ayudar a lo que queda de mi familia.


Sobre la Traidora
Aquellos que vean a la Traidora verán en ella a una mujer de baja estatura ataviada con un largo abrigo negro que le cubre prácticamente el cuerpo entero, un sobretodo de cuero oscuro bastante antiguo con algún que parte chamuscada o incluso lacerada que ha sido parcheado de forma improvisada. Sobre el abrigo Kristal lleva un jubón bastante ceñido en su cintura que realza tanto su figura como sus pechos que, para la estatura que tiene, son generosos. Los pantalones, al igual que la camisa, ciñen su figura demostrando un aspecto muy femenino y voluptuoso, aunque en realidad se viste así por puro pragmatismo, no obstante a lo largo del cinto hay un grueso cinturón con varios bosillos, una cajita pequeña de madera agarrada a su muslo y un avambrazo grande en su muñeca derecha y otro más pequeño, más parecido a un brazalete en su muñeca izquierda. A su espalda suele llevar una mochila que cuelga en diagonal, más parecido a una bolsa que a un petate en sí mismo.
Los ojos de Kristal son de color verde esmeralda profundos, su pelo es ceniciento, sin llegar a ser rubio, a diferencia de la imagen, lleva un abrigo encima y no tiene uñas largas ni están pintadas, de hecho las uñas son una pena y se ve de forma visible que ella se las arranca con los dientes y por ende tiene los dedos pelados y en muy mal estado, señal del constante estress que tiene en su cabeza. Lleva unos guantes de tela negros deshilados y remendados en multitud de ocasiones.
El rostro de Kristal es, a falta de mejores palabras, increíblemente bello, sus facciones y su figura delgada acentúan una estilización en su rostro casi perfecto, sus labios son pequeños con el justo tono de turgencia, sus ojos son grandes como un bosque que esconde grandes secretos y sus mejillas son ligeramente abultadas dando un toque inocente


Cuerpo:


Rostro:

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30 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Mar Abr 10, 2018 12:03 am

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31 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Mar Abr 10, 2018 1:07 am

Por el camino aquel buen hombre les empezó a explicar la situación en la que se encontraban mientras el padre Cipriano caminaba en el centro y Uriha se aseguraba de que nadie se acercara de forma amenazante, también tenían el cuidado de hablar en bajo para que los oidos de las ancianas más chismosas del pueblo no pudiesen captar ni media palabra.

-Padre, empiezo a comprender mejor por que me mandaron con vos en esta empresa. No os preocupéis, mi vida está completamente al servicio de Abel y vos, como su portavoz en este pueblo estáis bajo mi completa protección.

Era una muchacha joven y con una fe y convicción que parecieran inquebrantables y se podía notar a la legua. La conversación ya iba terminando y a Uriha se la notaba un tanto ansiosa por llegar, quizá era el cansancio del viaje y que en ningún momento se había sentado. En cuanto les dio paso a la casa, Uriha se disculpó e hizo una reverencia a Paolo por entrar con los bajos de la armadura tan ensuciados, estaba por desvestir su armadura cuando escuchó la voz de una mujer y unas pisadas bajando las escaleras. Lo que le sorprendió no fue más que ver a la mujer que había visto con anterioridad en aquella ventana a lo lejos, cuando se encontraban en el centro de la plaza.

-¡Usted!- No pudo evitar sonreír aliviada al ver que era ella de quien Paolo hablaba, pues ya la creía una amenaza cuando esta desapareció cual fantasma audaz unas horas atrás. -Ah, disculpe mi repentina osadía, mi nombre es Uriha y soy la acompañante de padre. Me alegra la vista saber que no es nadie de quien desconfiar, cuando la vi por primera vez pensé que debería proteger a toda costa al amado y respetado padre Cipriano, pero al parecer no es así en absoluto.- Se notaba que era una sonrisa sincera y además, que se había aliviado al ver que era la encargada del caso del padre Arsenio. La voz de Uriha era bastante femenina y, con la armadura puesta pareciendo un armario empotrado no casaban en absoluto. -Sí disculpe señorita hemos venido a ver al señor de esta casa por un supuesto asesinato.- Entre murmullos y besando la cruz rezaba por su alma unos segundos, en los cuales Kristal aprovechó  para ir a por sus chicas y volver con ellas para presentarlas, cuando las vio les hizo una leve reverencia, "A pesar de no parecerse en nada se nota que son familia, quizá no de sangre, pero el cariño se siente igual." -No quisiera asustaros, mi nombre es Uriha y el es el padre Cipriano, si me permitís quitarme la armadura quizá de menos miedo...puedo entender como se siente con la vestimenta, son gajes de oficio al fin y al cabo... sé que puedo parecer amenazante algunas veces.- Rió levemente y empezó a quitársela y dejarlo todo a un lado, lanza, espada, escudo, cota de mallas... todo mientras escuchaba hablar a Kristal -Si pudiesen ofrecernos aunque sea agua sería de buen agradecer ciertamente- Poco a poco iba mostrando su forma corporal tal como era, si bien tenía el tamaño de un piso y debía agachar la cabeza al entrar en las estancias la mayoría de las veces, sin la armadura y vistiendo bajo esta una camisola suelta y unos pantalones austeros se sentía como una muchacha normal si obviabas que estaba bastante fibrada, pero no de manera monstruosa pues era sorprendentemente esbelta y muchos dirían que guapa, quizá con unos centímetros menos tendría éxito entre los hombres, quien sabría decir.

-¿Entonces no hay nada de qué preocuparse? Oh por Abel, que santa gran noticia dentro de lo que cabe. Si la muerte natural le reclamó, era su hora y tansolo estiró su alma para abrazarse a una paz eterna.... que dios lo tenga en su gloria.

El gesto de Kristal la conmovió e hizo sonreír de nuevo a Uriha, quien se llevó la mano sobre el pecho, justo donde latía su corazón. Aquella mujer debía ser muy buena persona y atenta con los de su alrededor por lo que cuando terminó de hablar Uriha se le acercó con prudencia.

-Disculpe mi osadía pero... a pesar de que acabamos de llegar, si se acaba de quedar usted sin trabajo y realmente están necesitadas... quizá podrían quedarse con nosotros en la iglesia, Abel nos provee a todos y a todas, nos merecemos un techo y un lecho sobre el que descansar y la iglesia jamás denegará acceso a los necesitados... ¿No sería un problema, no padre?- Miró a su superior con ojitos de " por favor, si ya no tienen trabajo ni a donde ir..." cordero degollado.


Sobre Uriha
Aquellos que vean a Uriha tendrán dos percepciones de ella. Con armadura impone bastante, tiene un aspecto amenazador a pesar de que intenta siempre aparentar lo contrario con su mirada y sus gestos, las personas que la ven por primera vez se sienten algo asustadas a su lado. Sin la armadura, a pesar de seguir imponiendo por su altura se ve como una joven normal dentro de lo que cabría esperar de alguien con su altura,  es bastante bella pues sus ojos no son ni verdes ni miel, una mezcla de ambos colores forman parte de su rostro el cual es pálido contrastando con  su rubio cabello que es como el trigo, o el propio reflejo del sol.


La armadura de Uriha:
Bajo la armadura:

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32 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Miér Abr 11, 2018 1:57 am

Ambiente recomendado:

En una habitación vacía entran dos hombres y una mujer, todos ellos personas de bien con sus vidas regidas por una fuerte creencia en dios.

Entonces en la habitación irrumpe una atractiva muchacha con muchas explicaciones que aturulla las mentes de las personas sencillas evadiendo así sus fines. La conversación es larga… en aquella habitación con fachada de barbería…

Desde fuera nadie escucha, las gentes del pueblo ha marchado a sus labores. Tras los amarillentos cristales entra la tenue luz del sol iluminando parcamente la estancia…



Unos muchachos juegan y corretean, sus madres acaban de irse a trabajar el campo y ellos juegan al escondite… Ríen y se persiguen manchando sus ropajes con el barro de las calles aún húmedas.

El pueblo se les queda pequeño, pues conocen todos los escondrijos y recovecos, llevan mucho jugando por allí, así que deciden ir a la linde del bosque pantanoso… la luz del sol no abunda pues las nubes cubren el cielo, se avecinan lluvias como es habitual…

- Siete… ocho… nueve… ¡Y diez! ¡Listos o no, allá vooooy! –Gritó Annabel tras girarse.

Conocía las costumbres de sus amigos en estos juegos, Lucía estaría tras algún árbol era muy vaga para correr lejos, Isaías seguramente estaría en algún lugar muy alejado y rebuscado porque odiaba perder, María bueno… era una tramposa… era la mayor y siempre se subía a los árboles más altos y nunca podían pillarla hasta que se rendían y bueno… los demás chicos no los conocía tanto pero seguro que los pillaría, a Annabel le encantaba el escondite y se le daba genial, sobretodo esconderse.

Ella apenas se manchaba jugando era coqueta con su ropa pues, aunque sencilla, intentaba parecer siempre una señorita. Corría por los caminos de aquel bosque levantando hojas de los árboles caídos y mirando de roca en roca, de árbol en árbol… incluso seguía algún rastro sencillo de un amigo patoso. Tras unos minutos casi había cogido a todos y sonreía tímidamente por ello.



Tras las debidas explicaciones la mujer de dios pareció consternada por tal noticia y ofreció una cálida invitación y ayuda a la muchacha desconocida…

Que necedad podría pensar cualquiera, pero Uriha no veía el mundo como los demás, ella creía en las personas y su fe la instaba a ayudar al desvalido. Aquella historia le había tocado hondo e iba a ayudar con todo su esfuerzo a aquella familia en apuros, así de grande era su corazón.

Kristal por su parte enmudeció al oír tales palabras, ¿Quién pensaba aquella mujer que era para apiadarse de Kristal? Iba a responder, tenía que hacerlo pues acababa de cambiar ella misma su coartada y Paolo no parecía entender nada de lo que ella había dicho… ¿Cómo iba a justificar ahora su estancia en el pueblo? ¿Cómo iba a decir que no a la invitación de aquella mujer?



Annabel había pillado a todos menos a un chico pues, en el momento, él salió corriendo para salvarse y la pobre muchacha no era la mejor corriendo. Una pena, pensó, le gustaba mucho ganar pero no iba a volver a pillar ella porque a sus amigos… bueno no les gustaba que siempre les pillasen rápido esta vez le tocaría a María que siempre se libraba.

Esta se negó claro pero la picaron entre todos con todo tipo de comentarios burlones y al final cedió.

María comenzó a contar y Annabel comenzó a correr en dirección contraria a sus amigos, ellos no se adentraban en el bosque demasiado pero ella corrió a adentrarse en lo más profundo del bosque…

Iba a esconderse y, esta vez, lo haría en su sitio favorito donde nadie la encontraría. Así podría vengarse de María. Se ensuciaría sus ropajes pero luego lo limpiaría porque además de ser una señorita también era una manitas con las labores del hogar.

La luz era cada vez menor, las primeras gotas estaban al caer pero aquellos muchachos criados con ese clima no se iban a amedrentar por tal cosa como cuatro gotas de lluvia.

Llegó a su sitio favorito al pie de un árbol antiguo y seco que tenía en su base un hueco, perfecto para esconderse, e incluso daba a una oquedad producida por las ramas donde Annabel tenía montada su pequeña casa de juegos con alguna muñeca… Se dispuso a entrar pero… algo olía realmente mal allí.

Antes de si quiera llegar a la oquedad resultaba incomodo, el árbol estaba en un pequeño claro de vegetación y el suelo era completamente de barro pero… no podía ser el olor del compost producido por la humedad… ella avanzó lentamente hasta el hueco del árbol seco… bajó por si interior hasta la oquedad de bajo tierra y… salió corriendo

Annabel chilló, chilló mucho y a pleno pulmón…

María la encontró en el suelo sollozando conteniendo las lágrimas...

Y María riéndose la llamó miedica, se había asustado de un árbol y la había pillado…

- Pe...pe...pero... pero el... el agujero... el... -Annabel estaba aterrada.

María se asomó a aquel agujero con aire burlón...

Su risa se apagó rápidamente…

Esta gritó también…

Los demás chicos llegaron con los ruidos…




Algo latió en las entrañas de Kristal, todos pudieron ver como de golpe se callaba y abría mucho los ojos como si hubiese recibido un duro puñetazo en su vientre, ¿Qué le ocurría?

- Se… -comenzó Paolo preocupado- ¿Se encuentra bien señorita? ¿Acaso está… ya sabe…? –dijo
señalando al vientre.

- Oh, ¿Está encinta? –dijo con una sonrisa Cipriano- Permítame ofrecerle agua –dijo sacando un pequeño odre que llevaba en un zurrón.

Kristal no medió palabra, tenía que salir de allí algo más fuerte que ella se lo decía y cruzó rápidamente la puerta a la calle, todos la miraron extrañada.

La calle estaba tranquila, todo parecía tranquil… un momento.

Ahora con la puerta abierta podéis oírlo todos, hay niños llorando y se oyen voces de adultos de fondo…

¿Qué ha ocurrido?

(La calle parece estar vacía pero oís claramente ruido de gente hablando no muy lejos quizá a unos dos minutos andando en dirección al bosque al oeste, algo no va bien las nubes amenazan con lluvia, los insectos han parado su zumbido y su cantar. ¿Qué hacéis?)

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33 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Jue Abr 12, 2018 12:38 am

Kristal se sintió extraña, la forma de actuar y de hablar de aquel muro de carne y músculos la sorprendió de tal forma que casi la dejaba en shock, normalmente los guardaespaldas suelen ser gente callada limitada a su trabajo, pero ella hablaba de forma demasiado... eufórica, en sus gestos, su mirada, su rostro ilusionada, su forma de creer en la gente.

"¿Es estúpida?, ¿o especialmente ingenua?, ¿como una orden de religiosos más estrechos que si tuvieran un palo en el culo admiten una mujer caballero en sus filas?, ¿y en especial alguien tan... entusiasmada?, por el tamaño parece sin duda un hombre, pero su rostro... es extraña en todos los sentidos, no sé hasta que punto su ingenuidad es fingida"

Cuando aquella gran mujer llamada como Uriha apoyaba lo que decía Kristal frente a Paolo ya le parecía todo aún más raro.

"¿De verdad dice lo dice en serio?, no pueden ser tan fáciles de convencer, ¿no?"

[Tirada de Persuasión para averiguar si Uriha miente o ha mentido en algún momento o intentar averiguar sus intenciones]

Y entonces lo oyeron, no todos, pero si desde luego aquellos que estaban más entrenados su instinto en saber cuando las cosas iban mal, Uriha y Kristal se cruzaron las miradas, no por primera vez desde luego, pero sí esta vez como dos personas cuyo vida había sido puesta en peligro durante tal multitud de ocasiones que habían desarrollado una especie de sexto sentido, el párroco hablaba, pero nadie había en ese momento para escucharle, Kristal preguntó para todos:

-La iglesia, está no muy lejos de aquí, es el edificio más fortificado de la aldea, ¿verdad?

La voz ahora de Kristal, dando las espaldas a todos mirando en la puerta como si esperaba que ocurriera algo, era gélida, carecía totalmente de expresión o entonación:

-S... si.. por qué... -preguntaba Paolo

Muy lentamente se colocó su capucha y antes de cruzar la puerta dijo:

-Uriha, coge las armas y lleva a todo el que veas a la Iglesia, no me esperéis.

Independientemente de lo que nadie dijera La Traidora, que ya no Kristal, cruzó la puerta, y como la araña que era, buscó refugio desde donde acechar en las sombras a donde estaba el peligro.

[Tirada de Sigilo en una zona segura, y, desde ahí, voy al lugar donde he escuchado los ruídos y tirada de Advertir sobre la zona del lugar si fuera necesaria]

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34 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Jue Abr 12, 2018 12:38 am

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35 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Jue Abr 12, 2018 2:52 pm

Se percató rápidamente de la situación de Kristal y puso una mano frente al padre Cipriano con bastante seriedad.
-No, no está en cinta, guarde el odre.
No le había dado tiempo a Kristal a mencionar nada más que Uriha ya se estaba pertrechando a una velocidad bastante profesional con la armadura que se acababa de quitar. Mientras Kristal hablaba Uriha ya se había terminado de colocar prácticamente todo y de agarrar sus armas.
-Con tu permiso, me llevo a tu familia conmigo, las pondré a salvo en la iglesia al igual que al resto. Padre Cipriano, buen señor Paolo, acompáñenme, rápido.
Sin hacer caso de los reproches que las muchachas pudiesen profesar después de que Kristal saliese de ahí como alma que lleva el diablo agarró a cada una de ellas por una mano y empezó a salir con paso firme, su rostro ya no era risueño para nada desde que cruzó miradas con la experta mujer, estaba al tanto de todo lo que la rodeaba y más importante, cuando estuvieron todos fuera sucedió algo que no pudo haber previsto.



Última edición por Uriha el Miér Abr 18, 2018 9:06 pm, editado 1 vez

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36 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Jue Abr 12, 2018 2:52 pm

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37 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Jue Abr 12, 2018 2:53 pm

Tiradas abiertas en Buscar, Advertir.

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38 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Jue Abr 12, 2018 2:53 pm

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39 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Lun Abr 16, 2018 11:48 pm

-Uriha, coge las armas y lleva a todo el que veas a la Iglesia, no me esperéis.

Dijo Kristal mientras salía con esa habilidad tan innata para el sigilo que poseía, mientras Uriha se apeó lo más rápido que supo.

Kristal ya había subido a un tejado, pues en aquella zona las casas estaban prácticamente todas pared con pared, y pudo ir saltando de tejado en tejado en el más absoluto silencio.

...

Uriha salió con el padre Cipriano y Paolo, estaban confusos por aquel instante tan repentino, los ruidos venían del oeste no muy lejos se avistaban las copas de los árboles más altos.

- Allí... -musitaba Paolo con un hilo de voz-... allí juegan los niños al escondite... Annabel...

Entonces Paolo sin mediar palabra emprendió camino hacia aquella dirección, Uriha trató de disuadirlo pero poco tiene que hacer sin violencia contra la ferviente necesidad como protector de un padre como el que era Paolo.

Así pues sin más remedio ella y Cipriano le siguieron los pasos, el sacerdote iba rezando por lo bajo y Uriha le siguió.

¨Por favor, que no le haya ocurrido nada a los pequeños¨

Pensó llevándose la mano a la cruz del cuello mientras la cogía con fuerza.

...

Kristal había llegado en breve al lugar donde las casas ya no conectaban así que bajó con maestría a la embarrada calle, rodó para amortiguar la caída llenando sus ropas de barro seco y se colocó tras un barril que había en la entrada de una casa.

Desde allí veía claramente la linde del bosque y un grupo de adultos, quizá unos siete u ocho, con cara de consternación y preocupación. Las mujeres cuchicheaban y abrazaban a los niños pequeños que lloraban, allí reconoció a una muchacha de pelo negro y ojos grandes y brillantes con una tez pálida y aspecto infantil pero no por ello menos hermoso, era Annabel, y parecía estar asustada y confundida.

Entonces llegó Paolo a la carrera con aquella mujer soldado y el cura detrás.

La araña observaba y escuchaba, algo sobre un cuerpo, comenzaron a hablar.

...

Siguieron los pasos rápidos de Paolo que parecían acelerarse por momentos haciendo saltar pedazos de barro seco con cada paso. Uriha trataba de llamar su atención:

- ¿A dónde se dirige? -No recibió respuesta- Es peligroso... Kristal dijo...

Entonces Cipriano apoyó pesadamente su mano sobre el hombro de Uriha y con la mirada le dio a entender que no iba a conseguir nada hablando.

No mucho andar por aquellas calles les llevó a la linde del bosque donde un grupo de preocupados padres con lo que parecían ser sus hijos, asustados todos ellos, estaban hablando. Entre ellos una muchacha salió de la multitud corriendo a los brazos de Paolo.

Tenía un tono pálido en la piel como era típico de la zona, un pelo color azabache precioso y unos grandes ojos que parecían lagos, las mejillas ligeramente sonrojadas y la nariz algo irritada, sin duda había llorado.

El abrazo fue breve pero intenso y Paolo no tardó en preguntar bastante nervioso:

- ¿Qué ha pasado aquí? -Dijo mirando a la muchacha a los ojos- ¿Estás bien ángel de mi cielo? Dime que estás bien... -estaba muy preocupado, la muchacha respondió y hasta su tono era dulce.

- S...si papá estamos bien pe...pero... -dirigió una mirada temerosa al bosque.

- ¿Qué ha pasado? -Dijo Paolo con cierto miedo en la voz.

- Han... han encontrado un cuerpo... -dijo uno de los padres-

Ha Paolo pareció congelarse de golpe le temblaba ligeramente la mano y, midiendo cada palabra dijo:

- ¿De... d... De quién?

- Es... Antonio... de la familia Griller... viven al sureste cerca de los campos... y...

- Qué el señor proteja su alma -Dijo Cipriano inclinando la cabeza con solemnidad.

- ¿D...dónde está? -Preguntó Paolo, esta vez respondió Annabel.

- En... en mi lugar especial papi... -Dijo la niña con un hilo de voz.

...

¨ ¿Otro cuerpo?, ¿Tan pronto?, No me jodas¨

La escena pedía una intervención, Paolo parecía decidido a entrar en el bosque.

...

- Carmen, ¿Podrías acompañar a mi pequeña a casa? -Preguntó Paolo a una de las mujeres.

- Cla... claro, venid chicos vámonos a casa el alcalde se encargará de todo -Dijo la mujer dispuesta a llevarse a los niños.

Los demás padres parecen dispuesto a llevarse a los pequeños a sus hogares.

¿Qué hacéis?

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40 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Mar Abr 17, 2018 5:59 pm

Carmen, la mujer de mediana edad, tez altiva y ligeramente broncínea, pelo color pajizo y ojos pequeños y ligeramente hundidos marcados por las patas de gallo, de raza asher con toda probabilidad, posiblemente casada, devota de Dios con certeza. Ella estaba a punto de llevarse a los niños pero de entre una de los recovecos del edificio como si de alguna forma siempre hubiera estado ahí aparecía Kristal de forma lenta y advirtiendo su presencia, aunque eso no evito que algunos un susto repentino por su aparición:

-Un momento de su tiempo, señor alcalde, ¿podría? -dije cortando a Paolo hablando con la señora para que se llevara a los niños, algo más apartado le digo- no puede llevárselos, ellos son nuestros únicos testigos, además necesito ir al lugar que dice Annabel, si usted no lo conoce ella al menos debe de quedarse con nosotros hasta que me enseñe la zona del crimen, después lléveselos a todos a su casa con Cipriano y Uriha para esclarecer los hechos y que los niños nos cuenten su versión, y esta vez, no se le cuente a nadie más lo que yo hago aquí, aleje a los curiosos y déjeme investigar el asunto

Empezó a andar mientras decía:

-Ah, y mande a alguien para que llame a Julian, le quiero ya mismo aquí.

Los pasos le llevaron hasta Uriha, habían llegado bastante tarde y tampoco los había llevado a la iglesia, supongo que lo entendía, supongo, pero ha puesto en peligro las crías de una araña, y es muy peligroso hacer eso para una criatura de la noche, Kristal hablaba con voz baja, pero amenazadora:

-Te dije específicamente que pusieras mi familia a salvo, no que los trajeras a todos aquí, ¿qué pasa si hubieran sido bandidos y nos atacaran desde los tejado?, te he encomendado la protección de los pequeños a tí porque pensaba que ese escudo tan grande y esa armadura tan ostentosa no eran decorativas, pero parece que me he equivocado depositando mi confianza. Voy a investigar la zona, llévate a los niños a la casa de Paolo, tranquilízalos y haz que estén cómodos, y ante todo protégelos por el amor de Dios, no necesito tu espada y escudo en este lugar y desde luego estarás molestando, llévate al sacerdote y a Paolo contigo.

[En el post se da a entender que Paolo no sabe el lugar de Annabel y que Kristal la necesita para que la lleven allí, si Paolo la conoce le diré a Uriha que se lleve a Annabel con ellas a la casa de Paolo incluyendo al propio alcalde]

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41 Re: Una muerte natural en Jaarenhäff el Miér Abr 18, 2018 9:15 pm

Uriha estaba enfadada, no, más que eso y se notaba en su mirada. Había intentado por todos los medios persuadir a esas dos chicas de quedarse en la casa a salvo pero no, tenían que seguirles al peligro igual que el padre Cipriano. ¿A caso no entendían el concepto de peligro? al Alcalde se lo perdonaba, después de todo su hija estaba allí. No bastaba con su humor de perros como para que la familiar de aquellas dos rebeldes sin causa le echase la culpa de todo.

-No es culpa mía si se les dice que se queden en un lugar y me persiguen yendo directas a la boca del lobo. Les dije a los tres que se quedasen en la casa porque no pude hacer mas que correr tras Paolo que no atendía a razones cuando recordó que su hija estaba aquí.- Encabronada clavó la lanza en el barro y observó a su alrededor intentando no perder la compostura. " Es una prueba de dios, es una prueba de dios..." Suspiró cerrando los ojos y se dirigió a la familia de Kristal y al padre Cipriano.

-Me cercioraré de llevarlos a la casa ni que tenga que atarlos para que no vuelvan a salir sabiendo que hay peligro y volveré después, si es que eso te deja más tranquila.-

Miró con algo de rabia contenida a Kristal, quien la había culpado de buenas a primeras sin ningún motivo para ello, entendía que eran su familia, pero también podía tener un poco de vista con esas cosas.
[Deacuerdo con los corchetes de Kristal, mi Pj haría lo mismo.]

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