Hágase el silencio en los cielos


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Historia de una Aberración

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1 Historia de una Aberración el Jue Jul 13, 2017 8:07 pm



"Pater noster, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen"

Perdóname Padre porque he pecado

He aquí mi confesión desde las profanas tierras de los humanos para el Altísimo señor que siempre nos mira, mi proclama, mi testamento y mi confesión desde alma desnuda hacía el Poder Superior que a todos nos rige.
He aquí el diario de un alma que en paz descanse en los cielos y el diario de un monstruo que tomó su cuerpo para hacer lo que para él sería imposible.
El alma que ya ha cogido en su seno y está esperando en la puerta de los Cielos corresponde a un hombre, un hombre lleno de vida, con bondad y con un gran sentido de justicia en este mundo.

Esa alma se llamaba Naoh Lervain, hombre devoto de Dios Padre Todopoderoso, nacido y criado en familia cristiana y firmes seguidores del Sacro Santo Imperio de Abel, desde pequeño había sido inculcado en los valores cristianos de la bondad, la esperanza y el amor, había cuidado del prójimo tanto o más como de sí mismo, y aunque era propio en su edad joven ser y comportarse como un chiquillo, siempre hubo para su corazón espacio para el amor.

Desde joven siempre jugaba en su pequeña aldea haciendo carreras con sus amigos, él siempre quedaba primero, le encantaba correr, sentir el aire corriendo y susurrándole mientras él no pensaba en nada más que en llegar más lejos, cada vez que lo hacia se cansaba mucho y perdía el aliento pero le fascinaba esa sensación, mientras él corría no podía pensar en nada más, no pensaba en como la chica que le gustaba en su aldea no le hacía caso, ni tampoco pensaba en como su padre pegaba cada vez más fuerte a su madre, mientras él corría nada parecía suceder más allá de él y su destino.
A los pocos años y mientras estudiaba el pequeño Naoh ya hacía carreras con una pequeña yegua que le dejaba su vecino sin que nadie prestase atención, y cuando parecía dominarlo se sentía el muchacho más rápido de toda la aldea, cierto era que todos en esa pequeña aldea estaban asombrados de sus habilidades, pero eso no era suficiente como para que la pequeña Shasha le prestara atención a ese niño temeroso de Dios, ni tampoco era motivo para que su padre siguiera pegando menos a su madre.

Un día el vecino que le prestaba la yegua de nombre Basell le propuso a Naoh la idea de participar en los torneos de cavalgavientos, jamás había montado en uno pero había oído historias de hombres que corrían por el aíre como si fueran águilas a lo largo de todo el principado y hacían torneos para ver quien era el mejor de todos, todo eso le fascinaba a Naoh pero él se veía demasiado humilde y pequeño para todas esas cosas que le venían en grande, quizás él era el más rápido de toda la aldea, pero tan solo competía con niños y niñas de su edad, nunca había pensado enfrentarse con gente profesional de todas las regiones y mucho menos usando un extraño aparato, todo eso le venía grande.

Y sin embargo, no dejaba de pensar en ello, no podía dormir por las noches y miraba el cielo imaginándose volar y surcar los aires con el extraño aparato, como si fuera un jinete, volando junto a las aves, libre y lejano, así no oiría los llantos de su madre, no oiría los problemas de dinero, ni sentiría miedo de su padre.
A la mañana siguiente volvió ha hablar con su vecino, le dijo que se ofrecía a trabajar en su pequeño campo a cambio de poder ayudarle a pagar un cavalgavientos para poder volar por los aires y quizás, tal vez, inscribirse en el gran torneo de Galgados que se celebraba dentro de cinco años, a partir de entonces el joven Naoh iba a la escuela todas las mañanas y trabajaba las tardes, Basell le guardaba el dinero para que no se lo tomara su padre y les decía a su familia que le echaba una mano en el campo para que le fuera preparando para la vida ya que él además estaba muy mayor, nadie hacía preguntas y todos estaban contentos.

A los seis meses de salario el muchacho que empezaba ya a ser un adolescente recibió el día de su cumpleaños su primer cavalgavientos, era nuevo, pero la mayoría de las partes eran de madera en vez de hierro o acero, por lo que era de mala calidad ya que no sería capaz de poder aguantar la fuerza del viento correctamente. Pero eso no le importaba al joven Naoh que aún no sabía nada de eso, ni tampoco le importaba al anciano Basell porque se sentía feliz de ver la cara de felicidad e ilusión de ese pequeño joven que trataba como a un nieto, y desde ese día las grandes colinas eran los lugares de práctica favoritos del ya crecido Naoh para volar las colinas y probar su aparato.

Y como una extensión de su cuerpo, en pocos meses se descubrió la increíble proeza que era capaz el joven de hacer con las alas de madera, surcaba las colinas y se movía conforme al viento con la misma destreza como las propias aves que habían sido criadas desde pequeñas, aprendió a usar la velocidad y el rumbo del viento a su favor para así poder adaptarse a los cambios bruscos sin dificultades.

Así fue como al año siguiente se inscribió en el torneo regional de Cavalgavientos en la aldea de Siebenvolken, todos los demás candidatos eran más mayores que él y tenían un cavalgavientos bastante mejor, pero eso no impidió que el joven Naoh demostrara tener auténtico talento para esto, puesto que si se dice que solo el cinco por ciento de toda la población de Gäia eran realmente talentosos en un oficio o un arte, Naoh era en cambio el cinco por ciento de ese cinco por ciento, su talento y maestría llevando el cavalgavientos era tal que dejaba boquiabierto incluso a los veteranos.

Pero él no entendía nada de eso, solo sabía que había ganado, había conseguido mucho dinero y volvió a su aldea natal para celebrarlo, hizo un gran banquete donde todos estuvieron invitados y le dio la mitad a su familia y la otra mitad al abuelo Bassell, para su aldea era mucho dinero y todos se sentían felices del gran talento de Naoh, pero eso no impidió que su padre siguiera gastando el dinero donde no debía, que su madre siguiera recibiendo palizas cada vez más fuertes o que Shasha ya se hubiera casado y tuviera un hijo en camino con alguien que no era él.
Para Naoh poco a poco se dió cuenta de que su vida en su aldea ya había terminado, incluso el abuelo Bassell estaba cada vez más enfermo y las medicinas que traía no servían efecto, así que tanto para escapar de su vida como para encontrar su propósito él finalmente se mudó a la capital y empezó a practicar sus habilidades de jinete para entrar en el campeonato del Sacro Santo de Cavalgavientos en Galgados.

Y así fue como tras un año llegó el gran día para el joven muchacho, la carrera se trataba de cinco vueltas alrededor del principado de forma seguida, realizar semejante proeza era una prueba no solo de talento y de control sobre el aparato, si no también de constitución, ya que el record que se había hecho hasta ahora en esta prueba eran de nueve horas seguidas, siendo doce el promedio en este campeonato, doce horas usando el aparato sin caerse ni una vez y sin que dejara de volar, aprovechando el viento y sus dotes para poder mantenerse siempre en el aire.
Era un auténtico reto que muy pocos superaban...
Aprovechando la energía del viento había que usarla a favor para poder recorrer todas las zonas del principado con la suficiente rapidez bajando o subiendo la altitud para ir más deprisa o más despacio, por si eso fuera poco también había que tener en cuenta la dirección del viento, siendo a veces hasta necesario ir en dirección contraria solo para aprovechar el viento ya que sin este las alas no funcionaban y por lo tanto se caería y perdería la carrera...y probablemente la vida.
Así que al mismo tiempo que tenía que estar siempre a favor del viento tenía que aprovecharlo lo suficientemente bien como para alcanzar la velocidad necesaria para poder moverse y mantenerse en el aire el tiempo suficiente como para recorrer todo el principado hasta cuatro veces seguidas en una prueba en la que podría durar hasta medio día entero.

Pero Naoh no era el hombre con mayor talento del mundo a bordo de un cavalgavientos por nada, y demostró lo que él era capaz de hacer, en tan solo siete horas consiguió llegar ha hacer tres vueltas y media entera, podía ver incluso en el horizonte la Torre de los Vientos, si llegaba hasta ahí lo habría conseguido, habría ganado y encima habría conseguido un nuevo record en la historia de Galgados nunca antes conseguido.
Pero su cavalgavientos como ya dijimos anteriormente era de muy mala calidad, la madera no pudo soportar siete horas seguidas de intenso viento y se venció, las vigas se rompieron y a solo un centenar de metros de la victoria Naoh se precipitó por el vacío a kilómetros de altitud.

...Ahí fue donde su vida acabó...

"Ave María,
gratia plena,
Dominus tecum,
benedicta tu in muliéribus,
et benedictus fructus ventris tui Iesus.

Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in ora mortis nostrae.
Amen."

Perdóname Padre porque he pecado

He aquí el nacimiento de la bestia, de la aberración, del testimonio del pecado andante sobre la tierra, nacida en la guerra, en la sangre y en el fuego.

Yo aún no sabía que existía, aún creía que tenía esperanza, para cuando me levanté me hallé en una fosa común cerca de un campo de batalla, entre todos los cadáveres de personas que desconocía ataviados con la armadura del león de Abel y una cruz roja se había formado un campo regado por la sangre.
No recordaba mucho, recordaba una caída, recordaba una joven de cabellos dorados como el sol, unos gritos y un gran fuego mientras ella me llamaba con ojos llorosos.

Muchos años más tarde descubriría que un joven en una competición de vuelo de cavalgavientos cayó cerca de los incontables valles que hay en el Valle de Ospren, allí fue acogido por una pequeña aldea que lo rescató de lo alto de las ramas de un gran árbol inconsciente, tenía todos los huesos y extremidades rotas y se le creía muerto, no se conocía de donde venía ni quien era pero se le acogió y fue cuidado por una chica llamada Hella, durante ese tiempo el muchacho fue cuidado y alimentado, se envió un equipo de búsqueda pero nunca se le encontró porque empezó la guerra, Lascar Giovanni había sido asesinado hace pocos años y ahora lo regencia de Elías Barbados había entrado en crisis por su demencia, hubo muchas revueltas a lo largo del Sacro Santo Imperio e incluso varios grupos separatistas de la Alianza Azur habían llegado aquí y se hicieron motines y se hablaba de revolución, muchas aldeas acabaron incendiadas, incluida aquella donde yo estaba, tanto Hella como su familia murió en la masacre o al menos eso creía yo, y la aldea se convirtió en un campo de batalla, no hubo victoriosos.

De entre las ruinas de cadáveres nací yo, el monstruo, habían pasado diez años desde aquel día donde el joven muchacho Noah había surcado los cielos con sus alas de madera y ahora andaba descarriado entre los cadáveres.
Fuí encontrado más tarde por un grupo de caballerizos que no tardaron en llevarme a la ciudad más cercana como un prisionero de guerra y encarcelarme, me oligaron a taparme todo mi cuerpo y a usar un yelmo ya que por lo visto mi piel se había contagiado por algún tipo de enfermedad en el campo de batalla, probablemente de estar días enteros en una fosa común, y tenían miedo de que les contagiara así que me obligaron a no quitarme el yelmo y me encerraron en una celda durante días, solo la abrían para darme de comer sin saber que había pasado.
No sabía nada del mundo del exterior ni de como iba la guerra.

Muchos días más tarde me llamaron para decirme que su verdugo había muerto por un rebelde y que necesitaban uno para seguir ejecutando a los intrusos y rebeldes que amenazaban el imperio y la nueva dinastía de Barbados.
Me dieron el arma del anterior verdugo, una espada rota y quebrada que habían encontrado del campo de batalla, me dieron una máscara que cubría mi rostro y me dieron mi primer trabajo, era una niña, de cabellos rubios como el sol...

...se trataba de Hella.

Estaba asustado, moriría si no lo hacía, ella no me reconocía, sus ojos se clavaban en los míos del miedo y del terror, y ahí fue, en ese momento, cuando nací yo, cuando el hombre dio nacimiento a la aberración y al monstruo y fue en ese momento cuando Naoh murió realmente.
Al despegar la cabeza de Hella de sus hombros una enorme sensación de alivio me recorrió en mi interior, durante muchos días e incluso años intenté excusarme diciendo que si no lo hubiera hecho habría muerto, y que no tenía otro remedio, pero en verdad la única verdad que existía era que era un monstruo, únicamente estaba haciendo el mal que era necesario, tenía que hacer lo que otros se negaban ha hacer.
Y cuando el número de cabezas cortadas superaban la centena y había perdido la cuenta descubrí que mi vida anterior había terminado, la enfermedad había causado tantos estragos en mí que era irreconocible completamente, sencillamente era otra persona.

...Y entonces llegó la paz.

Se difundió la noticia de que Elías Barbados había muerto y que la época del terror había terminado, ahora reinaría una nueva época de luz bajo Elisabetta Barbados y por lo tanto las ejecuciones masivas provocadas por acusaciones infundadas de ser rebeledes o disidentes del imperio ya no existían, no habían largas colas para ir al cadalso ni carretas llenas de cuerpos que se quemaban en las afueras de las aldeas...y no tenía trabajo.
Anduve sin saber que hacer con mi espada ensangrentada de tantas cabezas cortadas, mis ropas negras y mi máscara de verdugo, no encontraba razón a mi existencia una vez más.

Pero entonces un día encontré una posada en el camino, era de noche y estaba lloviendo, junto a mí había otro huésped que se quedó a dormir en ese día oscuro y frío de Diciembre, muy pocos viajeros andaban el camino y menos en una aldea tan remota como la que me hallaba, tan remota que ni siquiera recuerdo el nombre.
El posadero no obstante fue amable conmigo, y entre vaso y vaso de caliente licor le hablaba sobre la palabra del Señor aunque no podía evitar ver como la otra persona miraba inquieta y con sus ojos asustadizos nos escudriñaba.
Finalmente fui a mi habitación, realizaba mi misma rutina, rezaba mis oraciones, y luego flagelaba mi cuerpo infecto por haberme convertido en la criatura que era, mi mente torturada no pensaba en las cabezas que decapité cuando estaba autoflagelándome así que me sentía en paz conmigo mismo en ese breve momento.
Pero tras oír un pequeño ruido baje con precaución al salón del primer piso para ver que ocurría, lo que me encontré fue al muchacho de mirada inquieta muerto con el estómago abierto, de sus manchas de sangre y el ruido de un gorgoteo gutural me llevaron a encontrarme con una criatura, una bestia cuadrúpeda que solo conocía la matanza y estaba muy ocupado abriéndole en ese momento el estómago al posadero, en ese momento actué, mis instintos como guerrero despertaron en ese momento y acabé realizando aquello que tan bien se me daba últimamente, arrancar cabezas.
El muchacho llevaba una marca en su mano, algo que hedía a herejía, probablemente las bestias le perseguían y se refugió aquí, tan solo para que masacraran también al posadero.

Existía maldad en este mundo, y en ese momento me reí y encontré mi propósito. Aunque ya había despertado como bestia y aberración aún no encontraba mi propósito, hasta ahora, ahora entendía todo, el porque el Señor me puso aquí y dejó la vida del pobre e infeliz Naoh junto a los querubines en el cielo.

Para vencer el fuego solo puedes combatirlo con más fuego, el odio alimenta el odio y el terror al terror, yo seré todo ello, yo seré la encarnación física de todos los males del universo, y yo extirparé a todas las demás criaturas para convertirme en el último Terror.

Y en ese momento Señor daré mi vida...y la humanidad estará salvada

"Salve, Regina, mater misericordiae;
vita dulcendo et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exules, filii Evae.
Ad te suspiramus,
gementes et flentes
in hac lacrimarum valle.
Eia ergo advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos
ad nos converte.
Et Iesum,
benedictus fructus ventris tui,
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, O pía,
o dulcis Virgo María."


Desde ese momento y durante el resto de mis años cazaba todo aquello impuro y hereje, extirpaba el mal desde dentro y lo absorbía, me volvía uno con el mal, yo sería el odio y el terror que la humanidad necesita una vez más para levantarse y nacer de nuevo, los Inquisidores no eran capaces de tal trabajo porque no estaban dispuestos a ensuciarse las manos.
Yo me las mancharía, ya no me quedaba nada, mi enfermedad había llegado a las últimas etapas de su vida, así que arrancaría el mal para siempre y me convertiría en él para dar mi vida encantado y ser arrojado a las llamas del Infierno para que el alma inocente de Noah descanse para siempre en paz.

Y así, nació la aberración.

Perdóname Padre porque voy ha pecar.


_________________
-Apertura del séptimo sello. Hágase el silencio en los cielos.
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